martes, 24 de abril de 2012

Dieta para el reflujo gástrico


En una dieta contra la acidez es tan importante la calidad de los alimentos como su cantidad, y el fraccionamiento y periodicidad de ingesta. 
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Para reducir el reflujo de ácido, los especialistas recomiendan:
  • No acostarse después de comer y esperar dos o tres horas antes de irse a dormir después de la cena.
  • Elevar la cabecera de la cama de cuatro a seis pulgadas -8cm.-
  • Bajar de peso si se requiere.
  • Dejar de fumar, ya que el tabaco irrita la mucosa gástrica y aumenta la acidez.
  • Evitar comer en exceso, y por el contrario, procurar comidas ligeras y más frecuentes durante el día.
  • Evitar tomar ciertos antiinflamatorios, ácido acetil salicílico (aspirina, culdina) que dañan la mucosa del estómago.
  • Evitar la ropa muy ceñida y las actividades que exijan doblarse y que aumentan la presión abdominal.
Pautas generales
Cada caso debe ser evaluado por un profesional capacitado, pero como pautas generales podemos citar:
  • Ingestas de poco volumen y alta periodicidad. 5 comidas diarias es una buena idea: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda durante la tarde y cena, que es aconsejable que sea al menos 2 horas antes de acostarse.
  • El arroz y el pan, las arvejas o judías, y el tofu (queso de soja) pueden ser una buena ayuda para disminuir el ácido, y además son alimentos suaves. No se debe exagerar, porque el exceso de cualquier alimento puede estimular a su vez la producción de ácido.
  • Eliminar alimentos que disminuyen la presión del esfínter esofágico inferior: alcohol, menta, ajo, cebolla, chocolate, grasas, quesos fermentados y muy curados, cava o vino blanco.
  • Las temperaturas de los alimentos son importantes. El excesivo frío o calor son irritantes de la mucosa gástrica. Se aconseja comerlos templados
  • Alimentos que irritan la mucosa gástrica deben ser evitados también (jugos de cítricos, vinagre, tomate y derivados, pimienta, mostaza, algunos productos integrales o melón, pepino, pimiento - estos últimos según tolerancia -)
  • La forma de cocción es relevante. Las verduras y frutas crudas deben ser peladas y sin semillas. La carne no debe estar demasiado cocida, y al cocinarla a la parrilla, la costra tostada es irritante. Se prefieren las carnes hervidas. Los alimentos fritos son desaconsejados en general, así como las comidas muy compuestas y condimentadas.
  • Las carnes blancas son menos irritantes que las rojas, ya que son más fácilmente digeribles y permanecen menor tiempo en el estómago. Carnes magras, pescados.
  • Las grasas deben ser, en general, evitadas. Pero una dieta normal debe contenerlas para un perfecto balance alimentario.
  • Los dulces deben ser evitados en exceso.
  • La leche, que ha sido un pilar del tratamiento, de hecho estimula la secreción de ácido gástrico. No debe ser eliminada de la dieta, pero se aconseja consumirla en cantidades reducidas y fraccionadas.
  • Las fibras crudas, el salvado en exceso, los condimentos fuertes, la cafeína son altamente irritantes de la mucosa gástrica.
  • El alcohol es un enérgico promotor de la secreción ácida, por lo que suele aconsejarse que se restrinja el consumo de alcohol a cantidades pequeñas y diluidas. La cerveza, en particular, casi duplica la acidez estomacal en solo una hora.
  • El tabaco es un factor de riesgo para la aparición de úlceras y sus complicaciones, y parece impedir la cicatrización y aumentar la incidencia de recurrencias, las cuales tienen una correlación con el número de cigarrillos diarios.
  • Otros cambios de hábito, como una actividad física apropiada a la edad y estado de cada persona, y la adopción de comportamientos que reduzcan el nivel de estrés ayudan normalizar los trastornos gástricos.
Hierbas beneficiosas
Las tres principales categorías de hierbas que se emplean para tratar la indigestión cuando no se conoce la causa del problema son: carminativas (para los gases), amargas (estimulantes digestivos) y demulcentes (calmantes).
Alcachofa (Cynara scolymus) es particularmente útil cuando el problema lo causa una falta de producción de bilis en el hígado.
Celidonia (Chelidonium majus) puede aliviar los síntomas de la indigestión (como los cólicos, la sensación de plenitud y las náuseas) mucho mejor que el placebo.
Alcaravea (Carum carvi) e hinojo (Foeniculum vulgare): las semillas de hinojo o alcaravea u hojas de yerbabuena, son excelentes carminativos.
Jengibre (Zingiber officinale): tiene un tradicional uso como tratamiento para diversos problemas gastrointestinales que van desde la flatulencia hasta las úlceras. El jengibre tiene propiedades anti inflamatorias y reduce las náuseas.
Regaliz: en particular el regaliz masticable sin glicirricina (DGL), ha demostrado ser un tratamiento efectivo para curar las úlceras estomacales y duodenales.
Tilo (Tilia spp.): es un carminativo y un relajante.
Hierbabuena o menta (Mentha piperita): es un carminativo.
Salvia (Salvia officinalis): para la indigestión. No se recomienda para mujeres que estén amamantando.
Azafrán de las Indias (Curcuma longa): es anti inflamatorio y carminativo.

¿Cómo cocinar y condimentar?
Usar técnicas culinarias que menos grasa aportan a los alimentos: al agua -cocido o hervido, vapor, escalfado-, rehogado, plancha, horno y papillote.
Utilizar moderadamente: fritos, rebozados, empanados, guisos y estofados (estos últimos, desgrasar en frío mejora su conservación y calidad nutricional).
Pueden emplear diversos condimentos:
  • Ácidos: Preferir el vinagre de manzana y el zumo de limón al vinagre de vino, según tolerancia individual.
  • Aliáceos: Evitar los carminativos que estimulan las secreciones gástricas -ajo, cebolla, echalote…, según tolerancia individual.
  • Hierbas aromáticas: Conviene incluir en las recetas tradicionales hierbas que ayudan a la digestión tales como el estragón, el eneldo, laurel, tomillo, romero, mejorana y otras hierbas aromáticas.
  • Evitar las especias fuertes, pimienta (negra, blanca, cayena y verde), pimentón, guindilla.
Alimentos Aconsejados:
  • Leche y lácteos: preferir los menos grasos; leche descremada o desnatada, yogures no enriquecidos con nata, queso fresco, quesos cremosos (poco grasos, tipo de nata), requesón, cuajada, petit suisse, yogur.
  • Carnes, pescado, huevos y sus derivados: carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos o en tortilla o escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo.
  • Cereales, papas y legumbres: todos salvo los indicados en "alimentos limitados". En relación con las legumbres cocidas enteras, se aconseja cocinarlas sólo con arroz o patata y verduras, y si aún así no sientan bien, probar cocidas en puré y pasadas por el chino o pasapurés para eliminar los "hollejos" y mejorar su digestibilidad (su tolerancia depende de la persona).
  • Verduras y hortalizas: evitar las flatulentas (col, coliflor, repollo, coles de Bruselas, alcauciles o alcachofas, cebolla y ají o pimiento en crudo, etc.).
  • Frutas: frescas muy maduras no ácidas, batidas o asadas o en compota o en puré.
  • Bebidas: agua, caldos, infusiones suaves (salvo de menta piperita o con extractos de menta), jugos no ácidos, bebidas sin gas.
  • Grasas: aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo) y mayonesa light (menos grasa que las convencionales).
  • Otros: mermeladas en desayunos, con moderación.
Alimentos Permitidos
(Consumo moderado y ocasional):

  • Leche y lácteos: leche entera (según tolerancia), batidos lácteos (excepto de chocolate), natillas y flan, arroz con leche.
  • Carnes semigrasas, pescado azul, jamón serrano y jamón york magros
  • Cereales: cereales de desayuno azucarados (sencillos, con miel, integrales y muesli), según tolerancia.
  • Bebidas: zumos comerciales no ácidos, fruta en almíbar sin el jugo.
  • Otros productos: miel (puede dar acidez), bollería y repostería sencillas (las que en composición más se parecen al pan: bollo suizo, bizcochos de soletilla), gelatina de frutas, helados y sorbetes, frutos secos y mayonesa convencional.
Alimentos Limitados
(consumir de forma esporádica o en pequeñas cantidades)

  • Leche y lácteos: leche condensada, quesos fuertes (grasos, muy maduros o fermentados), postres lácteos con nata.
  • Carnes grasas, fibrosas como el conejo, carne cocida dos veces o muy condimentada, embutidos grasos y vísceras, huevos duros, pescados en escabeche o en salazón (bacalao, arenques…).
  • Cereales: pan fresco recién horneado tipo baguette (fermenta en el estómago y crea molestias), cereales chocolateados, galletas rellenas, chocolateadas o bañadas con soluciones azucaradas, etc.
  • Frutas: fruta no madura y cruda, frutas ácidas, fruta en almíbar, frutas desecadas y confitadas.
  • Bebidas: café, descafeinado y té fuertes, bebidas con extractos de café o de guaraná, bebidas con chocolate, bebidas con gas y todas las bebidas alcohólicas (irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez).
  • Grasas: nata, manteca, tocino y sebos.
  • Otros productos: fritos grasos, pastelería y repostería, chocolate y salsas picantes

miércoles, 11 de abril de 2012

Alimentación para Levantar las Defensas

Estrés prolongado, dietas inadecuadas, cambios bruscos de temperatura o el descanso insuficiente provocan que nuestro cuerpo se resienta y desciendan nuestras defensas. 
Hay signos, como pupas en los labios, cansancio mayor del habitual, heridas que tardan en cicatrizar, dolores musculares sin haber practicado ejercicio o fragilidad del cabello, que delatan que las defensas de nuestro organismo están bajas. Si bien lo ideal sería evitar, en la medida de lo posible, hábitos y situaciones que puedan debilitar nuestro organismo, una alimentación adecuada también puede ayudarnos a superar épocas duras, pues permite reforzar el sistema inmunológico, que nos protege de bacterias, virus y otros organismos patógenos.

Una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico
Aparentemente la ingesta energética tiene una manifiesta influencia en la actividad inmunológica, tanto por exceso como por defecto de calorías. El aporte excesivo de energía puede afectar a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, por lo que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas.
Además, las personas obesas son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares que, a su vez, están relacionadas con alteraciones de la función inmunológica. Pero también las personas desnutridas presentan un mayor riesgo de contraer infecciones, al igual que quienes siguen regímenes de adelgazamiento de menos de 1.200 calorías al día u otros de mayor número de calorías pero desequilibrados, ya que esas dietas pueden hacer disminuir la función inmunológica.

La reducción de las grasas en la dieta no sólo deviene fundamental para controlar el peso, sino también para el óptimo funcionamiento del sistema inmunológico. Parece ser que las dietas ricas en grasa reducen la respuesta inmunológica, aumentando así el riesgo de infecciones. Por lo tanto, si se reduce el contenido de grasa en la dieta, la actividad inmunológica aumenta. No obstante, no es sólo una cuestión de cantidad, la procedencia o calidad de las grasas que introducimos en nuestra alimentación cotidiana también es importante. Conviene incluir en nuestra dieta pescado azul, frutos secos, aceite de oliva y girasol o soja o aceite de linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.
Consumir regularmente productos lácteos fermentados -como yogur o kefir- contribuye, asimismo, a aumentar las defensas inmunológicas. De hecho, hay estudios que demuestran que quienes toman regularmente leches fermentadas presentan, además de una mayor resistencia a los microorganismos que provocan las intoxicaciones alimentarias, un mejor estado del sistema inmunológico.

Finalmente, el mantenimiento en condiciones del sistema inmunológico requiere un consumo constante de todas las vitaminas y minerales necesarios. Para ello, hay que asegurarse de seguir una dieta equilibrada que incluya variedad de alimentos en las cantidades adecuadas.
Nutrientes relacionados
Vitamina C: aumenta la producción de interferón (sustancia celular que impide a una amplia gama de virus provocar infecciones), por lo que la inmunidad se puede potenciar. Además, esta vitamina es necesaria para formar colágeno, un componente esencial de las membranas de las células, por lo que la vitamina C contribuye al mantenimiento de las barreras naturales contra las infecciones.
Fuentes alimentarias: Guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, verduras de la familia de la col, frutas y hortalizas en general.

Vitamina E: diversos estudios han demostrado que aumenta la respuesta inmunológica (se administró 200 mg/día de esta vitamina a personas que no seguían una alimentación sana y con defensas bajas, y su respuesta inmunológica mejoró notablemente).

Fuentes alimentarias: aceite de germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero (pan, arroz y pastas alimenticias integrales, etc.), aceites de oliva (principalmente, el virgen extra de primera presión en frío), vegetales de hoja verde y frutos secos.

Vitamina A: representa un papel esencial en las infecciones y en el mantenimiento de la integridad de la superficie de las mucosas (barreras naturales contra las infecciones).

Fuentes alimentarias de vitamina A: hígado, mantequilla, nata, huevo y lácteos completos.

Fuentes alimentarias de beta-caroteno: cuando el organismo lo requiere, se transforman en vitamina A. Presente en verduras de color verde o de coloración rojo-anaranjado-amarillento y algunas frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón…).

Otras vitaminas: se han descrito alteraciones del sistema inmunológico asociadas al déficit de vitaminas del grupo B. La carencia de ácido fólico o vitamina B9 suprime la respuesta de algunos linfocitos, lo que a su vez se acompaña de una disminución de anticuerpos (sustancias que luchan contra los gérmenes y tóxicos). También se sabe que las deficiencias de tiamina o B1, riboflavina o B2, ácido pantoténico o B5, biotina o B8 y cianobalamina o B12, pueden disminuir la producción de anticuerpos.

Fuentes alimentarias: El complejo vitamínico B aparece en la mayoría de alimentos de origen vegetal (verduras, fruta fresca, frutos secos, cereales, legumbres) y en los de origen animal (carne y vísceras, pescado y marisco, huevos y en los productos lácteos). El ácido fólico se encuentra mayoritariamente en la verdura de hoja verde, legumbres verdes, frutas, cereales de desayuno enriquecidos e hígado, y la vitamina B12 abunda en el hígado y el marisco, pero también está presente en alimentos como carne, pescado, huevos y productos lácteos.

Flavonoides: no se consideran nutrientes, son sustancias propias de plantas (colorantes) de acción antioxidante. Están presentes en numerosos vegetales, algunos de los cuales potencian la acción de la vitamina C.
Fuentes alimentarias: Verduras de la familia de la col, verdura de hoja verde, frutas rojas, moradas y cítricos.

Hierro: el déficit de hierro es relativamente frecuente y afecta principalmente a jóvenes y embarazadas; disminuye la proliferación (multiplicación y crecimiento) celular y la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: hígado, carnes (especialmente la de caballo), pescado, huevo y, en menor proporción, lácteos.

Zinc: la carencia de cinc es relativamente frecuente en niños, mujeres embarazadas, madres lactantes, ancianos y personas vegetarianas o que realizan dietas bajas en calorías. El consumo habitual de tabaco también se puede considerar factor de riesgo de déficit. Su carencia influye en el sistema inmunológico y afecta fundamentalmente a órganos linfoides (que producen linfocitos) y a la respuesta inmunológica.
Fuentes alimentarias: mariscos, hígado, semillas de calabaza, quesos curados, legumbres y frutos secos, cereales completos, carnes, pescados, huevos y lácteos.

Selenio: el déficit de selenio afecta a la inmunidad, estando disminuida, entre otros, la actividad bactericida, la respuesta de los anticuerpos frente a ciertos tóxicos y el desarrollo de linfocitos.
Fuentes alimentarias: Carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras.
Sugerencias
  • Seguir una dieta variada, basada en alimentos frescos y ricos en vitaminas y minerales.
  • Recurrir a los baños de temperatura alterna (fría, caliente) que estimulan la circulación sanguínea y linfática y fortalecen el organismo.
  • Emplear, si es necesario, plantas medicinales que ayudan a reforzar la inmunidad (equinácea, tomillo, escaramujo, ajo, hojas de grosello negro, espino amarillo, etc.).
  • Dormir el suficiente número de horas para favorecer el correcto funcionamiento de nuestro sistema de defensas.
  • Realizar de forma regular actividad física de intensidad moderada (caminar a paso ligero, nadar, bicicleta, etc.).
  • Aprender a llevar un ritmo de vida más relajado y a evitar el estrés, uno de los principales enemigos de nuestro sistema inmune.
  • Cuando la dieta no es equilibrada, cabe la posibilidad de recurrir a complementos dietéticos, siempre bajo la prescripción de un profesional, teniendo en cuenta que al mismo tiempo se deben mejorar progresivamente los hábitos alimentarios

miércoles, 4 de abril de 2012

Desnutricion Oculta

Uno tiene el concepto clásico de desnutrido asociado con el chico muy flaquito que no come. Y el problema es mucho más amplio de lo que uno cree…

Hay varios tipos de desnutrición, como la desnutrición oculta que afecta a toda la trama social, sin distinción de clases sociales ni regiones geográficas, y que es mucho más frecuente.
La desnutrición no sólo es falta de alimentación, sino también escasez de micronutrientes o disminución de las reservas corporales.

El concepto de “desnutrición oculta” ha sido definido por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF como el conjunto de carencias específicas de micronutrientes. Estas carencias poseen gran impacto sobre la salud infantil (menor desarrollo físico, intelectual y cognitivo). Las carencias más importantes y reconocidas son las de hierro, calcio, zinc, yodo y de vitamina A. Podrían incluirse también las de algunas vitaminas del grupo B (como la riboflavina y el ácido fólico) y también los ácidos grasos esenciales.

Según algunos estudios, la deficiencia de hierro, que produce anemia, afecta alrededor del 40% de las mujeres embarazadas, al 25 % de las mujeres en edad fértil, al 35 % de los niños entre 1 y 2 años, y al 10 % de los adolescentes. Esta deficiencia altera no solamente la condición de defensa ante infecciones sino además, la capacidad intelectual. Se ha establecido que existen alrededor de 10 a 12 puntos menos en el coeficiente intelectual entre niños que han sido anémicos, y aquellos que no lo han sido, esto es porque el hierro actúa en numerosos procesos, muchos de ellos cerebrales, que determinan una menor performance intelectual o cognitiva”.

Consecuencias de la desnutrición oculta
Como las vitaminas y los minerales forman parte de procesos enzimáticos a nivel de todas las células, las consecuencias de su carencia son sutiles e insidiosas, afectando:
  • La función inmunitaria y la prevención de infecciones.
  • El desarrollo somático.
  • El desarrollo intelectual.

Prevención
Debido a que la desnutrición oculta se presenta con síntomas y signos no específicos, consecuencias funcionales importantes y tiene un difícil y tardío diagnóstico, la estrategia recomendada es la prevención mediante la educación alimentaría nutricional en diversos ámbitos.
Para prevenir los diversos tipos de desnutrición oculta es sumamente importante tener una alimentación equilibrada que aporte todos los nutrientes en las cantidades necesarias. Y cubrir los requerimientos de ciertos nutrientes puede ser más importante en ciertas etapas biológicas, como la niñez, la adolescencia y el embarazo, ya que en ellas ciertas carencias dejan secuelas irreversibles.

Debemos preocuparnos mucho por evitar la desnutrición infantil porque más allá de la cuestión ética y solidaria, hay una estrecha relación entre el crecimiento económico de un país y la situación nutricional de sus habitantes. Cuanto más desarrollado es el estado nutricional de una población, mejor y mayor es la capacidad de trabajo; mejor es el rendimiento escolar y la inserción productiva.

Ciertos hábitos de alimentación determinan un mayor riesgo en la aparición de carencias específicas de vitaminas y minerales.
Los alimentos ricos en grasas o en azúcar en la dieta habitual hace que se cubran las necesidades de energía y de proteínas, pero no así las de vitaminas y minerales.
El consumo de gaseosas, jugos artificiales, bebidas no carbonatadas muy ricas en azúcar, como así también golosinas y snacks elaborados con dulces o cobertura, las comidas rápidas (fast food) ricas en grasa en su elaboración o en su cocción, los productos de copetín, conforman parte de la dieta habitual de los niños a edades cada vez más tempranas.
La ingesta de frutas está por debajo de los niveles recomendados. A pesar de que el consumo de frutas y vegetales frescos ha aumentado.
El cuerpo humano no puede sintetizar las vitaminas ni los minerales y, por tanto, se deben obtener de los alimentos y en circunstancias especiales mediante la suplementación de compuestos sintéticos

Desnutricion Oculta

Uno tiene el concepto clásico de desnutrido asociado con el chico muy flaquito que no come. Y el problema es mucho más amplio de lo que uno cree…

Hay varios tipos de desnutrición, como la desnutrición oculta que afecta a toda la trama social, sin distinción de clases sociales ni regiones geográficas, y que es mucho más frecuente.
La desnutrición no sólo es falta de alimentación, sino también escasez de micronutrientes o disminución de las reservas corporales.

El concepto de “desnutrición oculta” ha sido definido por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF como el conjunto de carencias específicas de micronutrientes. Estas carencias poseen gran impacto sobre la salud infantil (menor desarrollo físico, intelectual y cognitivo). Las carencias más importantes y reconocidas son las de hierro, calcio, zinc, yodo y de vitamina A. Podrían incluirse también las de algunas vitaminas del grupo B (como la riboflavina y el ácido fólico) y también los ácidos grasos esenciales.

Según algunos estudios, la deficiencia de hierro, que produce anemia, afecta alrededor del 40% de las mujeres embarazadas, al 25 % de las mujeres en edad fértil, al 35 % de los niños entre 1 y 2 años, y al 10 % de los adolescentes. Esta deficiencia altera no solamente la condición de defensa ante infecciones sino además, la capacidad intelectual. Se ha establecido que existen alrededor de 10 a 12 puntos menos en el coeficiente intelectual entre niños que han sido anémicos, y aquellos que no lo han sido, esto es porque el hierro actúa en numerosos procesos, muchos de ellos cerebrales, que determinan una menor performance intelectual o cognitiva”.

Consecuencias de la desnutrición oculta
Como las vitaminas y los minerales forman parte de procesos enzimáticos a nivel de todas las células, las consecuencias de su carencia son sutiles e insidiosas, afectando:
  • La función inmunitaria y la prevención de infecciones.
  • El desarrollo somático.
  • El desarrollo intelectual.

 Prevención
Debido a que la desnutrición oculta se presenta con síntomas y signos no específicos, consecuencias funcionales importantes y tiene un difícil y tardío diagnóstico, la estrategia recomendada es la prevención mediante la educación alimentaría nutricional en diversos ámbitos.
Para prevenir los diversos tipos de desnutrición oculta es sumamente importante tener una alimentación equilibrada que aporte todos los nutrientes en las cantidades necesarias. Y cubrir los requerimientos de ciertos nutrientes puede ser más importante en ciertas etapas biológicas, como la niñez, la adolescencia y el embarazo, ya que en ellas ciertas carencias dejan secuelas irreversibles.

Debemos preocuparnos mucho por evitar la desnutrición infantil porque más allá de la cuestión ética y solidaria, hay una estrecha relación entre el crecimiento económico de un país y la situación nutricional de sus habitantes. Cuanto más desarrollado es el estado nutricional de una población, mejor y mayor es la capacidad de trabajo; mejor es el rendimiento escolar y la inserción productiva.

Ciertos hábitos de alimentación determinan un mayor riesgo en la aparición de carencias específicas de vitaminas y minerales.
Los alimentos ricos en grasas o en azúcar en la dieta habitual hace que se cubran las necesidades de energía y de proteínas, pero no así las de vitaminas y minerales.
El consumo de gaseosas, jugos artificiales, bebidas no carbonatadas muy ricas en azúcar, como así también golosinas y snacks elaborados con dulces o cobertura, las comidas rápidas (fast food) ricas en grasa en su elaboración o en su cocción, los productos de copetín, conforman parte de la dieta habitual de los niños a edades cada vez más tempranas.
La ingesta de frutas está por debajo de los niveles recomendados. A pesar de que el consumo de frutas y vegetales frescos ha aumentado.
El cuerpo humano no puede sintetizar las vitaminas ni los minerales y, por tanto, se deben obtener de los alimentos y en circunstancias especiales mediante la suplementación de compuestos sintéticos

martes, 3 de abril de 2012

Transtornos Relacionados con el Deficit de Fibra

La dieta pobre o escasa en fibra puede desencadenar diversos trastornos orgánicos, los cuales, pueden implicar, en algunos casos, patologías graves.

La fisiopatología de los mismos puede estar causada por:
Tránsito intestinal retardado.- Da lugar a las siguientes situaciones:
Aumento de la presión intraluminal, pudiendo originar apendicitis y diverticulosis intestinal.
Aumento de la presión intraabdominal, que favorece la formación de hernia de hiato y hemorroides.
Aumento de la cantidad y actividad de carcinógenos fecales, que suponen un factor de riesgo para la formación de pólipos y cáncer intestinal y estreñimiento.
Absorción de nutrientes aumentada.- El aumento de la absorción calórica implica la probable aparición de obesidad y, posteriormente, de cardiopatía isquémica.
Alteración de la digestión y metabolismo de los ácidos biliares.- La disminución en la excreción de colesterol, hace que este aumente en plasma y se convierta en un factor de riesgo para la formación de colelitiasis y de cardiopatía isquémica.
 
Aumento de la Presión Intraluminal
El peristaltismo intestinal es favorecido cuando la dieta es rica en fibra. Esta última aumenta el bolo fecal y, por tanto, tiene lugar el reflejo defecatorio. El bolo fecal es beneficioso para el organismo humano porque puede prevenir algunas enfermedades:

Diverticulosis
Los divertículos aparecen por la alteración de la pared colónica, con un acortamiento progresivo de la fibra muscular y por alteraciones motoras. La fibra es eficaz en el tratamiento de los divertículos porque disminuye el tiempo de tránsito intestinal de los alimentos. Parece ser que la fibra tiene cierto carácter laxante y consecuentemente disminuye la presión en el colon. La enfermedad tarda cuarenta años en afectar la pared intestinal. Por tanto, la alimentación debe ser la adecuada desde la infancia. Se aconseja, como tratamiento, la ingestión de 20 gr de fibra soluble e insoluble al día, para normalizar el tránsito intestinal.
Apendicitis.- Es una enfermedad que era de aparición rara antes del siglo XX. Posiblemente, el cambio en los hábitos alimenticios ha originado un aumento paulatino en la incidencia de apendicitis porque el tiempo de tránsito es más largo con las nuevas costumbres y favorece la absorción de agua, quedando una masa fecal dura que puede obstruir el apéndice.
 
Aumento de la Presión Intraabdominal
Los excrementos duros y secos comprimen las venas del intestino, impidiendo el retorno sanguíneo y originando las incómodas hemorroides. No es de extrañar, que el aumento de la presión intraabdominal sea la responsable de muchos casos de hernia de hiato.
Aumento de la Cantidad y de la Actividad de Carcinógenos Fecales
Los ácidos biliares como son el dehidrocólico y el deoxicólico, tienen la condición de ser esenciales para el organismo humano. Ambos son producidos en el hígado e intervienen en el proceso digestivo, emulsionando y disociando a las grasas ingeridas en la alimentación. Como la dieta es escasa en fibra, los lactobacilos y demás saprofitos son sustituidos por otras bacterias que son nocivas para la salud cuando intervienen degradando a los ácidos biliares en derivados carcinógenos. Así se aumenta la secreción de dehidronorcoleno y metil-colantreno, entre otros ácidos biliares, y que a mayor tiempo de contacto con la pared intestinal, aumentará la probabilidad de desarrollar cáncer de colon.

Estreñimiento
Las mujeres de los países desarrollados constituyen el grupo de población más afectado por esta enfermedad. Sin embargo, el estreñimiento tiene un enemigo poderoso cuando la alimentación es rica en fibra. La fibra interviene en el intestino de tres maneras:
Cuando las bacterias saprofitas del intestino actúan sobre la fibra, se producen diversos compuestos que tienen efecto osmótico, y por tanto, laxante. De esta manera, está asegurada la evacuación regular del contenido fecal del colon.
La fibra aumenta el volumen de los excrementos ( 1 gr de fibra aumenta 20 veces el volumen fecal), con lo que estimula la acción muscular del intestino.
La fibra absorbe gran cantidad de agua del intestino delgado, con lo cual aumenta el volumen de las heces y desencadena el reflejo defecatorio.

Obesidad
La obesidad puede ser combatida con una alimentación rica en fibra. Entre otras, tenemos las siguientes razones, que justifican esta indicación:
Se requiere más tiempo para masticar la fibra. El resultado es que aparece antes el reflejo de saciedad.
La dieta rica en fibra ocupa mayor volumen.
Como se necesita más tiempo de masticación, se segregan mayor cantidad de saliva y de jugos gástricos, lo que contribuye al aumento del volumen de la fibra.
La fibra dificulta la absorción de nutrientes por el intestino delgado.
La materia fecal expulsada es mayor cuando hay fibra.
El salvado no aporta calorías.
La fibra puede eliminar el estreñimiento que inexorablemente acompaña a las dietas hipocalóricas.
 
COLESTEROL
Una de las formas para combatir las dislipemias es aumentar la excreción de colesterol cuando se ingiere una dieta rica en fibra. El hígado transforma una cantidad de colesterol en ácidos biliares, que son arrastrados por la fibra y los excreta fuera del organismo. Entonces, el hígado debe convertir más cantidad de colesterol en sales biliares, reduciendo así el nivel de colesterol circulante. La pectina, la goma de guar y una dieta mixta de verduras y leguminosas, son los componentes de la dieta que más intervienen en la excreción de colesterol.

Diabetes Mellitus
Trowel afirma que los alimentos con poca fibra y ricos en almidón favorecen la aparición de diabetes mellitus en aquellos sujetos que poseen una predisposición a esta enfermedad metabólica. La fibra aporta hidratos de carbono complejos y elementos que retardan la absorción de nutrientes, disminuyendo los niveles plasmáticos de glucosa, triglicéridos y colesterol total y aumentando los niveles de HDL-colesterol.

Regulación del Tiempo de Transito Fecal
La fibra combate el estreñimiento y la diarrea. Si el tiempo de tránsito es normal, la fibra no influye en el mismo. Pero si está acortado o acelerado, cabe la posibilidad de que la fibra lo normalice.

Riesgos en la Utilización de la Fibra
La elevación del nivel de fibra en la dieta también implica unos riesgos. Los más importantes son los siguientes:
Aumento de la excreción de nitrógeno.- Se produce cuando la fibra dificulta la digestión y absorción de proteínas.
Retraso en la absorción de minerales y vitaminas.- La fibra dificulta la absorción de Zn, Fe, Ca, Cu, Mg, Si y vitamina B12. Si la dieta supera la cantidad ideal de fibra el organismo puede enfermar por déficit de cualquiera de los anteriores elementos.
A continuación se reflejan varias tablas con los contenidos en fibra de los distintos alimentos que son de consumo habitual. Es importante observar la proporción entre cantidad de fibra soluble e insoluble, porque ambas, como ya se ha indicado, poseen propiedades distintas. Esta particularidad será muy útil a la hora de combinar los alimentos en nuestra alimentación.

Cuanta Fibra contienen los Alimentos
Contenido en fibra de algunas verduras (gr/100 gr de verdura)
Verdura
Fibra soluble
Fibra insoluble
Fibra total
Apio cocido
0.1
1.7
1.8
Apio crudo
0.1
1.7
1.8
Cebolla cruda
0.1
1.6
1.7
Col cruda
0.1
1.6
1.7
Coliflor cocida
0.3
1.8
2.1
Coliflor cruda
0.3
2
2.3
Espárragos cocidos
0.3
1.6
1.9

Contenido en fibra de algunas frutas (gr / 100 gr de fruta)
Fruta
Fibra soluble
Fibra insoluble
Fibra total
Almendras secas
0.2
8.6
8.8
Banana
0.5
1.2
1.7
Ciruela fresca sin pela
0.4
0.8
1.2
Coco
0.4
6.2
6.8
Mandarina
0.4
1.4
1.8
Manzana sin pela
0.2
1.3
1.5
Naranja
0.3
1.4
1.7
Olivas negras
0.1
2.1
2.2
Olivas verdes
0.2
1.8
2
Pera sin pelar
4
2.4
2.8
Sandía
0.1
0.3
0.4
Uvas
0.1
0.9
1

Contenido en fibra de algunos cereales (gr / 100 gr de cereal)
Cereal
Fibra insoluble
Fibra soluble
Fibra total
Arroz blanco cocido
0.4
1.1
1.5
Cereales All brand
2.1
28.0
30.1
Spaguettis
0.4
1.1
1.5
Galletas
0.5
1.6
2.1
Macarrones
0.3
1.7
2.0
Pan de maiz
0.2
2.8
3.0
Pan frances
0.9
2.9
3.8

Recomendaciones
La dieta debe ser variada y equilibrada. Entre sus componentes, las legumbres, las frutas y las verduras deben estar siempre presentes. Así, existe variedad entre los distintos tipos de fibra aportados. Se estima que 6-8 gr /día de fibra cruda es la cantidad adecuada de fibra en una dieta para una persona adulta. También se considera que 20 gr de fibra dietética es la ingesta diaria ideal, que se corresponden con 6 gr de fibra bruta.
Para finalizar, en la tabla 7 se recogen las legumbres de consumo habitual en España, que como es conocido, forman la base de la prestigiosa dieta mediterránea:
Tabla 7. Legumbres de consumo habitual en España. 

Legumbre
Fibra dietética total
Garbanzo cocido
6.0
Guisante cocido
5.2
Guisante crudo congelado
7.8
Guisante crudo fresco
5.2
Guisante en lata
6.3
Guisante seco
16.7
Haba cocida
4.2
Judia cocida
3.2
Lenteja guisada
2.4
Lenteja cocida
3.7